El león caza de una manera muy particular: al acecho. Esto es, vigila a la presa y cuando esta está lo suficientemente cerca se lanza a por ella, directo a la garganta. El rey de la selva no es rápido en las distancias largas, pero sí tiene mucha aceleración, lo que le permite capturar a su víctima antes de que pueda reaccionar.
Por eso el éxito radica en que la presa no le detecte antes. Ahí es donde entra en juego la cacería en grupo. El proceso es el siguiente: uno o varios felinos se acercan a la presa o presas para ser detectados; el rebaño huye pero en la estampida se encuentra con más leones que se lanzan a por el animal que se separa del grupo. En otras palabras, el león juega al engaño para hacerse con su alimento.


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